15 jul. 2015

FELIZ NO CUMPLEAÑOS KIKE¡¡¡¡

 
Hoy cumplirías 85 años, y una vez me confidenciaste que ibas a vivir hasta los 100, así es que quedaste en deuda Kike.
 
Todos sabíamos de tu fuerza y energía, esa energía que te llevo a construir una familia, en donde llegaste a implantar reglas, tareas, obligaciones, conductas, métodos. Una familia. disfuncional por cierto, de hijos, no hijos, sobrinos, allegados, nueras, casi nueras, nietos, casi nietos.
 
Sin embrago, debo aclarar que tus hijos y los casi hijos, arraigados bajo tu techo, con tus reglas, con tus normas, con tus valores, se fueron empapando de tu fuerza y empuje para vivir esta vida, abriéndose paso y recordando en cada esquina, o en cada subida de aquellas frases repetidas hasta el cansancio - “anda a esa casa a pedir agua”- , -pero papá si no conozco a nadie- , -te los presento: toc,toc, toc, señora le presento a mi hijo, juvenal- ahora ya los conoces, pide el agua”.
Simple, no hay nada que Enrique Zúñiga no podía hacer y eso lo demostró siempre y con esa premisa transitó  por la vida. Tuvo que forjarse el futuro, nada le fue dado, construyo con sus habilidades su patrimonio y con su trabajo, porque trabajólico siempre fue, cimentó el futuro.
 
Recuerdo a la Luty reclamando siempre por la falta de tiempo, -¡¡Enrique por que no puedes llegar a tu casa  a la hora apropiada!!-, es que al Kike le gustaba aprovechar hasta el último minuto del día, no importaba si era Navidad, año nuevo, cumpleaños.

La casa de Juan Martínez fue el mejor ejemplo de constancia en su quehacer, la recuerdo hermosa, viva, con olores particulares, colores particulares y habitantes particulares y no tan particulares. Esa energía indómita que atravesaba cada una de las tablas de la casa y que llevaba a mi hijo Alonso, pequeñito, a protegerse cada vez que entrábamos, sentía al igual que muchos, que la casa no solo la habitaban los Zúñigas.
 
Hoy el cielo está empapado de melancolías, de recuerdos, de otros almuerzos, de otros encuentros familiares, de otras sillas, otras mesas.
 
Cierro los ojos y veo perfectamente la ventana de tu pieza abierta hacia el patio, el cajón donde se guardaba la ropa y que servía de asiento, veo a la Laika, veo a la Juanita, el cuarto de la lavadora, el pasto, el gomero que creció sin raíz, la escalera al fondo y miro hasta encontrar lo que busco, está ahí en cada rincón de la casa de Juan Martínez; son los recuerdos, mi mayor tesoro, debe ser que la memoria del amor arrecia en la nostalgia.

La bodega de chatarra de cuarta sur, la de Juan Martínez, los camiones, la C-10 azul, los autos; todo en la vida del Kike bullía de vida, de urgencias.
 
Esta es una radiografía de tu vida Kike, ahora estas en el umbral de luz junto a la adorable Lucy del Carmen  y como me confidenciaste una vez, -ella es  mi novia eterna, solo que se le olvida- espero Kike que estén en paz, vigilando los acontecimientos terrenales.
De ti todo se puede esperar.
 
Kike, este es mi regalo, palabras. Palabras que hablan un poco de lo que fuiste, un reconocimiento a tu vida y a los que de ella aprendieron. Para volver a vivir de nuevo.  
 
 ¡¡¡¡Feliz No Cumpleaños Kike¡¡¡¡