9 jun 2026

CARTA A UN HOMBRE BUENO


 Iquique, mayo 13 del 2025

 

Hola, Querido Pepe:

Siendo las 15:30 horas de Chile, me he enterado de su fallecimiento. Era una noticia que se esperaba, había anunciado la enfermedad el 2024 y luego, en enero de este año, con la entereza de saber que ya no había vuelta atrás, pidió que le dejaran tranquilo.

Yo le dejé tranquilo y acompañé, desde esta lejana tierra, su decisión. Pensé: qué terrible debe ser querer descansar y no poder. Pero era tanta la gente que le quería despedir, tantos homenajes programados, tantas canciones escritas, tantas visitas inesperadas.

Y a todos les regalaste las palabras que necesitaban escuchar. Porque era el hombre de los sabios consejos, el de las sentidas palabras. Todo fluía en ti, las simples cosas y las cosas simples.

Me hubiese gustados estrechar su mano y recibir un cálido abrazo. Seguramente, si hubiese tenido la oportunidad de conocerle me habría quedado en silencio. Porque el silencio también es reconocimiento, respeto y admiración.

Hoy, en el silencio de su voz, de su presencia, quiero decir algunas palabras a su memoria. Llegas a tu último viaje liviano de equipaje. Como predicaste siempre; porque supiste ser feliz con poco. Y nos hace tanta falta aprender de ti. Yo estoy en ese camino, aprendiendo a vivir con poco y disfrutando mas los años que me quedan. Escribo poesía, cuentos para mis nietos, pinto acuarelas, saco fotos, cocino, voy a las marchas convocadas en apoyo a las luchas sociales, disfruto de una buena lectura, miro los atardeceres, escucho el trino de los gorriones. Trato, por sobre todo, que el consumo no me consuma.

No quería dejar pasar el tiempo y por eso le escribo esta carta.  Soy una madre y abuela de 64 años, viuda desde hace 24 años y pase por el penoso tiempo de la dictadura militar que azoto a nuestro país. En ese tiempo era una niña de 12 años que jugaba a ser feliz, con mis hermanos, papá y mamá. De pronto, la vida cambio y ya nunca volví a jugar.

En ese atroz momento nos robaron la infancia. Mi padre fue detenido y nuestra casa prácticamente desmantelada.

A pesar de tanta tribulación, mi madre no nos permitió darnos por vencidos y con más ahínco nos siguió inculcando los valores democráticos. Donde cada uno era libre de pensar diferente, respetar el sentir de la sociedad. Leer y mantenernos informados. Mi padre por fin volvió a casa, pero yo sentía el miedo en sus ojos. Un ruido fuerte, un auto a gran velocidad. Sus dolores de espalda reflejaban sus padecimientos. Pero nunca dejo de contarnos que otro mundo era posible, que había que trabajar para ello. Nos hablaba del respeto, de la conciencia de clase, de poesía, de arte. Nos hablaba también, de que era necesario educar, sobre todo a los jóvenes, que eran quienes podrían cambiar el mundo.

Por eso, estimado Pepe, agradezco los sabios consejos que deja a los jóvenes, a las nuevas generaciones, donde habla del respeto y el compromiso con la vida. Donde el valor del pensar es más importante que el tener.   

Tengo la certeza que seguirá siendo un guía invisible desde otra dimensión, regalando sabiduría a manos llenas.

Gracias por su vida, gracias por su legado. Gracias por ser un alma buena.

Un abrazo al infinito José Mujica.

                                                                         Patricia Carvajal Vargas

 

P.D.: Porque no puede haber una carta sin posdata; le quería pedir si es que se encontraba por ahí con un señor de mirada dulce, ojitos achinados y de voz pausada; le pregunte si es don Jaime o mas conocido como el chino Carvajal. Si responde que si, por favor dele un abrazo de mi parte y siéntese a conversar con él. Su alma era tan linda como la suya Pepe querido. 

Palabras sueltas

 I

Yo no hablo del tú sin el yo

y no puedo imaginar la vida sin un otro

o un tú en particular.

Como seria la vida sin un tú en mi yo? 


II

Las palabras no escritas

hacen ruido en su silencio.

Las palabras silenciadas

hacen ruido en mi cerebro.

Sin saberlo

sin notarlo

he escrito mi propia poesia.


III

Las ideas, al nombrarlas,

ponerlas en palabras,

crecen y se multiplica.


IV

Decir adios a un amigo, 

es un poco decir adios a uno mismo.


V EPITAFIO

Quien brillo y fue polvo de estrellas

Quien amo y espero su turno para ser feliz,

Quien entendio que el amor no se compra

y la amistad no se cuestiona.

Quien fue feliz con todo y con nada.

Aqui yace mi cuerpo,

porque mi alma ya fué liberada.




Papá

 Papá, dejame darte la mano y decir gracias por todo.

Dejame sentir nuevamente tu abrazo, tu dulce abrazo.

Todo pasa tan rápido o tan lento.

Un segundo se transforma en una eternidad.

Abrazame papá, abrazame,

que la alarma va a sonar

y yo dejare de sentir que aún soy una niña,

tu niña. 

Desde entonces

Entonces, el ciclo de la luna reinició su perfomance. 

cambiando de llena a menguante y de nueva a creciente.

Entre medio, las mujeres seguimos danzando. 

Regulando nuestro ciclo bajo su luz y calma. 

Como desde el principio

Hermana, madre, abuela o hija.

La luna, ¡Ay que belleza!.